viernes, 9 de marzo de 2018

Los amantes


Baldomero Fernández Moreno
Escritor argentino (1886 – 1950)




Ved en sombras el cuarto, y en el lecho
desnudos, sonrosados, rozagantes,
el nudo vivo de los dos amantes
boca con boca y pecho contra pecho.

Se hace más apretado el nudo estrecho,
bailotean los dedos delirantes,
suspéndese el aliento unos instantes...
y he aquí el nudo sexual deshecho.

Un desorden de sábanas y almohadas,
dos pálidas cabezas despeinadas,
una suelta palabra indiferente,

un poco de hambre, un poco de tristeza,
un infantil deseo de pureza
y un vago olor cualquiera en el ambiente.



jueves, 8 de marzo de 2018

Reiniciar



Lejanía de un tiempo
aletargado y gris.
Pausas e inicios
a deshoras.
Idas y vueltas
que no dan tregua.
Paredes huecas
atrapando instantes.
Ideas pasadas
regresando.

Son momentos que perduran, apresando con insistencia la monotonía que no perdona. No pensar en un segundo que se disuelve dentro suyo. Maneras de ocultar que todo es pasajero. Hacer silencio para escuchar esa música sin sonido que viene de lejos, de muy adentro. 

Y volver a empezar.



Misterio en la palabra



Entretejer palabras
sin sentido
ni razón
un desatino.

Solo escuchar la voz
que dicta ideas
anuda pensamientos
desarma incertidumbres.

Descifrar el misterio
que invade ese vacío
transformación real
de ficciones compartidas.




Mundo propio



Esa luz que nace y se derrama entre los árboles
alumbra apenas el sendero que guía su camino.
Una lluvia de hojas caen a sus pies y la conducen
y en la brisa que la envuelve, siente su alma viva.

Respira profundo
respira y ríe
respira y siente
esa melodía
que es solo suya.




miércoles, 7 de marzo de 2018

Cuerpo libre




Me detengo frente al límite de tu sombra
para anunciarte y declarar en juramento
que he decidido a pesar de mis creencias,
de lo mucho que me debes y te debo,
dejarte en libertad.

Ya era tiempo, justo el tiempo
de abolir esclavitudes
en épocas de paz y de armonía.
No era justo, por lo tanto, ni adecuado,
retenerte con cadenas a mi sombra.

Ya puedes levantarte, cuerpo libre
aun arrastrándote, te marchas.
Eso sí: no gires la cabeza
puede que veas tu sombra que era esclava
encadenada a las patas de mi silla.



Pensar en vos



Justo ahora que empezaba
a pensar en mí,
apareciste.

Y no es en uno, dos o tres
ahoras fugaces.
Es en un todo el tiempo.
Es en un siempre.
Es en un por todas partes,
en los que surges.

Y como el tiempo y el espacio
se me hacen uno
desde muy adentro,
basta girar la cabeza,
pensar en tres minutos antes
para que estés.

Es imperdonable que habiendo
tantos motivos para el asombro,
pensar en vos
se me haga rutina.



El deseo




Un frío de muerte recorre mis manos.
Me acerco al fuego para aliviarlas.
Tanto, que se derriten.
Y entonces ya no siento frías mis manos.

Algo parecido debió ocurrir con mi deseo.
Tanto me acerqué  a vos para calmarlo
que ya no lo tengo.

Creo que se consumió en tu imagen.




martes, 6 de marzo de 2018

Sin retorno



Una hoja cae lentamente
desde la copa del árbol hasta el piso
y en ese tiempo fugaz y hasta indecente
te pienso.

Acomodo sin permiso
uno a uno los libros de tu mente.
Desnudo las paredes
dejando a la intemperie
los huecos del arte, sin redes.

Pero no puedo
siquiera suponer
desabrocharte de mi historia
                            de mi vida
                                            de mi pensamiento
                                        de mi locura
                                              de mi deseo.

Es más fácil hacer caer
piedras hasta el cielo.



Ser uno



Un día hecho de una hora
a la sombra de ese árbol reposado
cuando ya no haya espacio
para la eternidad bajo los puentes,
sé que vendrás.

Cautivo en tu enorme libertad
a un cuerpo de distancia de mi alma
despojado
ya de todo y de nada
paseándote impaciente a mis espaldas,
sé que vendrás.

Y entonces
la tiniebla tenebrosa
modulada y virulenta,
nos cubrirá generosa
hasta que lloremos de tanto ver
hasta que volvamos
hasta cuando partamos
ignorando que la noche está enterrada
y que el día aún no nace.

Y veremos
levantarse del cielo hacia la tierra
una luz que dista apenas
un espejo de la sombra,
tu sombra reflejada en
mi sombra. Y seremos uno.







Marc Chagall


Pintor francés  1887 - 1985









lunes, 5 de marzo de 2018

Nostalgia porteña




En aquel bar
lejos de todo
cerca de él…

Respira el aire cotidiano.
Una música, los adoquines desparejos,
vidrios empañados que al trasluz atrapan miradas,
un café ya frío de esperar calor en sus manos,
silencios ausentes de presencias que fueron…

Olvidos que no son,
anuncios tempranos
de lo que será.

Testigo de tiempos perdidos entre las hojas del libro
que aún no escribe. Esa historia de bohemia y amor.
De locura y pasión.
Perdió las palabras. Ya no las busca. Arrinconado en
la nostalgia, solo espera. Desilusión. Incertidumbre.

Su cara reflejada
en el vidrio.
Ve su mirada extrañada.

Busca en otros ojos una respuesta certera, final.
Se siente invisible, lejano, fugaz.
Los acordes del bandoneón lo llevan a ese tiempo
añorado, invencible, inmortal.
Cada nota es una voz que le susurra suavemente
versos no escritos, que se escapan y regresan.

Fuerza y dolor
furia y creación.
Una imagen desdibujada
casi una visión.

La noche lo espera, en su magia y soledad.
Disfruta el último sorbo de café. Frío como su alma.
Las horas lo apuran. Él, no.
Camina lento entre la gente como un fantasma perdido
destemplado, alerta a sus pasos.

Se pierde entre todos. Entre nadie.
Corrientes es ancha
y ya no trasnocha.
Solo un tango lo acompaña
hasta el final.



Comunicación




Hablas
yo escucho.

Preguntas
yo respondo.

Exiges
yo concedo.

Miras
yo vislumbro.

Piensas
yo imagino.

Organizas
yo fantaseo.

Sales
yo me quedo.

Regresas
yo ya me fui.


Es fantástico que con el tiempo, los dos nos entendamos.




Por última vez




Tan lejos
tan fuerte
tan fatal,
es el silencio que quedó.

Se escapan de sus manos las promesas al sol
por ese mismo camino pedregoso se irá
jurando que ruegos y lágrimas, ya no serán
que el destino hará crecer tierra nueva y fértil.
Y que esta vez, sí, las palabras se irán con el viento.





domingo, 4 de marzo de 2018

Una historia más…



Y esta es otra historia.
La de aquel que enfundado en una soledad ausente y visceral, sin rastros de presencias y rencores, azotado por el peso infame de años perdidos, traicionados, recorre cada día las mismas calles conocidas, repetidas que se acoplan suavemente a las huellas ya dejadas.

Y es la historia de quien sin remedio ni retorno, sigue buscando en el fino contorno de cada baldosa, algo que algún día dejó.

Camina con los ojos entreabiertos
con su ropa raída
de andar siempre con lo puesto,
de no tener quien le cosa,
de tirarse en la tierra reseca y lastimada,
con su ropa acostumbrada a su
forma y a su piel.
Y en sus pies, las botas
de su combate, gastadas
polvorientas, con las marcas
de lluvias y sequías taladrando
el cuero. El de sus pies.

No lleva nada en la cabeza.  Será por eso que se le ha dibujado un pájaro dormido que por las noches le canta para hacerlo dormir. Y que no sueñe. Porque de eso ya se ha olvidado.

Sus bolsillos están vacíos
de pan
de nostalgias
de alguna carta de amor
de hijos y mujer
de casa
de olor humeante y cotidiano
de sabor a beso recién dado.

Solo le queda su memoria. No quiere perderla. No quiere perder lo único que
no han podido quitarle.
Y es por ella, que cada
día logra recordar
el camino de vuelta
de vuelta al agujero de siempre,
a sus trapos y miserias,
al terraplén del tren
que ya no pasa,
al puente sobre la basura y la tristeza,
a sus paredes de aire y cielo,
a la negrura de su tierra envilecida,
a los olores enterrados que brotan entre
los yuyos descoloridos.

Por eso sale todos los días a caminar para respirar un poco de aire puro,
para robarle los olores a las casas con familia,
para mirar a escondidas como la gente ríe, se ama, goza.

No tiene miedo de llorar; tampoco lo haría, no sabría cómo.
Solo mira, escucha, camina.
Y arroja a su paso
de sus bolsillos vacíos
las migajas de memoria
de abandono
de locura
de agonía
de muerte
que fue juntando en cada viaje
para no olvidar el camino de vuelta.




sábado, 3 de marzo de 2018

The Painted Veil (2006)



Alexandre Desplat










Garden State (2004)






















Gladiator (2000)



Hans Zimmer - Lisa Gerrard








Sensaciones




En su cabello
anidando estrellas
anunciando fantasías
apartando dolores,
le ha nacido una flor.

Y entonces siente
colores que la envuelven
perfumes que la inundan
un instante de vida
que brota por su cuerpo.

Placer que echa raíces
por sus manos
que encienden calor
y un suave canto
que arrulla su sueño.




Final de tiempo



Apasionada, con voraz premura
alisa su cabello desteñido
promete por última vez, ternura
soporta su cerebro enmohecido.

Lejos está ya de tanta locura
busca entre mil un rostro parecido
presiente, intuye, grita, augura
tiempos finales, grises, conocidos.

Solo por esta vez, invoca al viento
solo por esta vez, repite sueños
ignora si alguna vez lo maldecía.

-Olvida pronto que es lo que siento
de tu historia, tu suerte, eres el dueño.
Volveré a verte, no dudes, algún día-



Decisión tomada




Poema noveno
de una sinfonía inconclusa
de palabras muertas.
Decimosexta vez
de intentos fallidos
y de ideas frustradas.
Primera oportunidad
que vuelvo a pensar
lo que por enésima vez
ya me dije:
esto no va más.