lunes, 11 de junio de 2018

Una tarde cualquiera…





Una voz suave, con tibieza de amaneceres, la invita a caminar. La tarde que espera en calma su regreso a la oscuridad, acompaña sus ojos que brillan aún más con los últimos reflejos del sol.

Esa calidez reconfortante, la vuelve más segura, más decidida. No quiere regresar; solo dejar que el tiempo le marque el paso, no las horas.

Añora los momentos que inventaron su historia. Esa que ya vivió y la que está por suceder. Siente un sabor penetrante, la incertidumbre se vuelve su brújula que la guía por esos lugares que siempre imaginó. Al fin, está a salvo.