El arte... Expresión de sensaciones, sentimientos, fantasías, ideas...
viernes, 6 de septiembre de 2019
jueves, 5 de septiembre de 2019
Robert Doisneau - Catherine Verneuil
Richard Avedon - Truman Capote, New York
Ansel Adams - Grand Teton National Park, Wyoming
Brassaï - Montmartre
Henri Cartier-Bresson - Andalucia, Seville
miércoles, 4 de septiembre de 2019
martes, 3 de septiembre de 2019
lunes, 2 de septiembre de 2019
Juana de Ibarbourou - Reconquista
Escritora uruguaya (1892 – 1979)
No sé de donde regresó el anhelo
de volver a cantar como en el
tiempo
en que tenía entre mi puño el cielo
y con una perla azul el
pensamiento.
De una enlutada nube, la centella,
súbito pez, hendió la noche cálida
y en mí se abrió de nuevo la
crisálida
del verso alado y su bruñida
estrella.
Ahora ya es el hino centelleante
que alza hasta Dios la ofrenda
poderosa
de su bruñida lanza de diamante.
Unidad de la luz sobre la rosa.
Y otra vez la conquista alucinante
de la eterna poesía victoriosa.
Juana de Ibarbourou - La higuera
Escritora uruguaya (1892 – 1979)
Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises,
yo le tengo piedad a la higuera.
En mi quinta hay cien árboles
bellos,
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.
En las primaveras,
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.
Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos que nunca
de apretados capullos se viste...
Por eso,
cada vez que yo paso a su lado,
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
«Es la higuera el más bello
de los árboles todos del huerto».
Si ella escucha,
si comprende el idioma en que
hablo,
¡qué dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!
Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:
¡Hoy a mí me dijeron hermosa!
Juana de Ibarbourou - La hora
Escritora uruguaya (1892 – 1979)
Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la
mano.
Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.
Ahora que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de
rosa.
Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.
Ahora que en mis labios repica la
risa
como una campana sacudida aprisa.
Después..., ¡ah, yo sé
que ya nada de eso más tarde
tendré!
Que entonces inútil será tu deseo,
como ofrenda puesta sobre un
mausoleo.
¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!
Hoy, y no más tarde. Antes que
anochezca
y se vuelva mustia la corola
fresca.
Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿No
ves
que la enredadera crecerá ciprés?
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