El arte... Expresión de sensaciones, sentimientos, fantasías, ideas...
sábado, 2 de junio de 2018
Belleza al natural
El color del cielo
Mi ciudad - Congreso
El camino
La magia renació en
miradas y caricias. Fue en aquel viaje.
El auto amurallaba la
rutina y detenía la lluvia.
Por los vidrios
empañados, el paisaje de la noche penetraba calmando la inquietud y deteniendo
el tiempo.
El camino se dejaba
recorrer. Abría de par en par sus certezas para acallar dudas y rencores. Y
poder avanzar.
Todo un desafío
atravesar la tormenta… Solo un momento para alcanzar el amanecer.
viernes, 1 de junio de 2018
Perfume a sol
Cuando
la tarde se alimenta del rocío y de los pétalos que las flores van dejando, se
percibe un insistente perfume a sol.
Es
el mismo aroma envolvente del mar en el otoño, cuando las olas se acercan
lentamente a la orilla y se confunden con la calidez de la arena húmeda que
acaricia los pies desnudos.
Como
el olor a pinos del sendero pedregoso que se va abriendo paso a través del
viento calmo y silencioso.
Ese
sol de la tarde que lo transforma todo, se deja ver en el horizonte como
promesa en sus colores que pintan de sorpresa el cielo… Es el anuncio y la
salvación.
jueves, 31 de mayo de 2018
Campo estrellado
Cuando las estrellas
parecen esconderse
en la oscuridad
de la noche apagada,
se distinguen las
luces
fabricadas de la
ciudad.
Son potentes,
invencibles
nada las hace dudar.
Construidas con
cuidado
parecen enceguecer
la mirada altanera
de quien todo sabe
entender.
Por eso el campo que
es sabio
espera con calma y
placer
al que valora y
disfruta
de cielos, constelaciones,
de noches con
estrellado perfume
y de la gloria al
anochecer.
miércoles, 30 de mayo de 2018
Encuentro
Las luces tenues
acompañan
tus pasos hacia mí.
En la penumbra
de los días
se hace más clara
la caricia urgente,
la mirada cómplice,
el silencio
compartido.
Entre murmullos
que llegan desde
lejos,
nuestras voces
callan lo furtivo
apagan estrategias
desarman intenciones.
Es claro y es potente
el ansiado momento
del encuentro.
Solo dos cuerpos
que arrebatan
al tiempo,
la eternidad
en un instante.
martes, 29 de mayo de 2018
Pedazos
Me voy a
ahogar
en un mar
de cerebros
y mis ojos
van a asomar
entre la
masa de materia gris
y
sedimentos.
Y en tanta
cáscara vacía
de
ahuecados pensamientos
arrastraré
mi mano
y
encenderé la luz
del
pavimento.
Ando
buscando
entre
tanto,
la pesada
espalda que cargará
mi espanto
arrepentida
ya de hurgar
mis sentimientos.
Tendrá
prisa quien
atine a
descifrar
el
misterio y corra,
corra
contra el tiempo
y su
propia memoria
de
lamentos.
lunes, 28 de mayo de 2018
The hours (2002)
Philip Glass
Leonardo da Vinci
Arquitecto, escultor, inventor y
pintor italiano (1452 – 1519)
Etiquetas:
Arquitectura,
Escultura,
Pintura
domingo, 27 de mayo de 2018
Tregua
A un paso de su mente
entre silencios
y oscuras melodías,
encontrará naufragios
de palabras y
lamentos.
Se acallarán las voces
repetidas y con furia,
para anunciar la
tregua
ya acordada
en juramento.
Pausa a la desolación
y la temida ausencia
que invadirá
rincones acallados
con un beso final y en
retirada.
sábado, 26 de mayo de 2018
Trampas
Más de mil
pares de ojos
me miran.
Yo no los
veo,
solo
escucho
el
pestañear incesante
y repetido.
Me están
mirando
y yo, que
siempre
escapo a
las miradas indiscretas,
me escondo
detrás
de mis
propios ojos.
Y como los
cierro
ya no puedo
observar
que hay más
de
mil pares
de ojos
que me
miran.
Una vez más
he logrado
engañar
a todos.
viernes, 25 de mayo de 2018
Mi refugio
Descubrir la verdad
solo al mirarte.
Entender sentidos
cuando hablas.
Calmar temores
en tus brazos.
Esconder las dudas
en tu certeza.
Contemplar la
sencillez
en un beso a tiempo.
Atesorar tu recuerdo
cuando sueño.
Y saber que tu regreso
es el refugio donde el temor ya no viaja… Ha quedado en la orilla perdida de mi
mente.
jueves, 24 de mayo de 2018
Andando
Y el Gran
Hombre abrió
su capa,
majestuoso.
Y
descorrió la luna
que
ensombrecía el día.
Y pudieron
asomar
de tanto
en tanto, milagrosas
profecías
que Él
decía.
Y a Él
venían los poderosos
para
calmar su paz
y conjurar
miserias.
Y a
Él llegaban los moribundos
clamando
tiempo,
robando
esperas.
Y el
Hombre Grande,
espacio en
obra,
siempre en
cadenas,
siempre anunciando,
roba
palabras,
enhebra
inventos,
los va
cayendo,
se van en
manos.
miércoles, 23 de mayo de 2018
Alfredo Hlito
Pintor argentino (1923 – 1993)
martes, 22 de mayo de 2018
Espacio y tiempo…
... O de cómo
hacer para atrapar un espacio ilimitado en un
tiempo infinito.
Tengo tres
segundos
para gritar
un nombre.
Acabo de
perder dos
en
recordarlo.
El que me
queda,
lo ocupo en
olvidarlo.
Ya no me
quedan
tres segundos
sólo tengo el
nombre
pero sin
tiempo.
¿ A qué
retenerlo ?
No podría
siquiera
empezar a
nombrarlo.
Es mejor que
en este
tiempo vacío
me dedique a
escribirlo.
Tal vez en el
espacio
sin momentos,
sea más claro
apresarlo.
lunes, 21 de mayo de 2018
La cogida y la muerte
Federico García Lorca
Escritor español (1898 – 1936)
A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones de bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en Punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!
La sangre derramada
Federico García Lorca
Escritor español (1898 – 1936)
¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.
¡Que no quiero verla!
La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.
¡Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!
¡Que no quiero verla!
La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.
¡Que no quiero verla!
Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!
No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada
ni corazón tan de veras.
Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué buen serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!
Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos,
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.
¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.
¡¡¡Yo no quiero verla!!!
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